martes, 4 de enero de 2011

HAGAN TRES COSAS

David Wilkerson


HAGAN TRES COSAS

En medio de la prueba, Dios le dijo a Israel que hicieran tres cosas: “No
temáis. Estad firmes. Ved la salvación de Jehová” Su llamado para Israel
fue, “Voy a pelear por ustedes. Simplemente manténganse quietos. Estén
callados y déjenlo todo en mis manos. Ahora mismo, estoy haciendo un trabajo
en lo sobrenatural. Todo está bajo mi control. Así que no entren en pánico.
Confíen que estoy peleando contra el diablo. Esta batalla no es de ustedes”
(ver Éxodo 14:13-14).

Pronto el atardecer cayó sobre el campamento. Este era el comienzo de la noche
tormentosa y oscura de Israel. Pero también era el comienzo del trabajo
sobrenatural de Dios. Él envió un ángel protector impresionante para que se
colocara entre su pueblo y el enemigo. Yo creo que Dios todavía envía
ángeles protectores para acampar alrededor de aquellos que lo aman y le temen
(ver Salmo 34:7).

El Señor también movió la nube sobrenatural que le había dado a Israel para
guía. La nube súbitamente se cambió del frente del campamento de Israel a la
retaguardia y surgió como una pared negra oscura ante los Egipcios. Al otro
lado, la nube proveyó una luz sobrenatural, dándole a los Israelitas una
visibilidad clara toda la noche (ver Éxodo 14:20).

Aunque el ejército del Faraón estaba en una oscuridad total, ellos todavía
podían alzar sus voces. Y toda la noche ellos lanzaban amenazas y mentiras.
Este aluvión de mentiras sacudió el campamento de Israel aquella noche
oscura. Pero no importaba cuánto gritaba el enemigo sus amenazas. Un ángel
montaba guardia protegiéndolos, y Dios había prometido a su pueblo que él
los sacaría adelante.

Amado santo, si usted es un hijo de Dios comprado con la sangre, él ha puesto
un ángel guerrero entre usted y el diablo. Y él le manda a usted, de igual
manera que lo hizo con Israel, “No temas. Está firme. Cree en mi
salvación.” Satanás puede que venga contra usted vociferando amenazas
malvadas. Pero en ningún momento durante esa noche oscura y tormentosa, podrá
el enemigo destruirlo.

“Moisés extendió su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se
retirara por medio de un viento recio oriental que sopló toda aquella noche”
(Éxodo 14:21).
La tormenta de viento que Dios envió fue tan poderosa, que comenzó a partir
las olas del mar: “Un viento recio oriental…Así se secó el mar y las
aguas quedaron divididas” (14:21).

La palabra Hebrea que se traduce aquí como viento, significa “exhalar
violento”. En otras palabras, Dios exhaló y el agua se congeló en paredes.
El campamento de carpas de Israel debió de haberse sacudido ferozmente cuando
esos torrentes soplaron a través del campamento. ¿Por qué permitió Dios que
Israel pasara toda una noche tormentosa, cuando él bien pudo haber hablado una
simple palabra y calmado los elementos?

Qué tormenta debió de haber sido. Y qué tiempo aterrorizante para Israel. Yo
le pregunto a usted, ¿qué estaba Dios haciendo aquí? ¿Por qué Dios
permitió que esa terrible tormenta continuara toda la noche? ¿Por qué no le
dijo a Moisés que tocase las aguas con su manto, y que partiera las olas
sobrenaturalmente? ¿Qué razón tendría Dios en permitir que esa terrible
noche aconteciera?

Había sólo una razón: El Señor estaba haciendo adoradores. Dios estaba
trabajando todo el tiempo, usando esa tormenta terrible para hacer un camino
para que su pueblo saliera de la crisis. Pero los Israelitas no podían ver
esto en ese momento. Muchos estaban escondidos en sus carpas, pero aquellos que
salieron afuera presenciaron un espectáculo glorioso de luces. Ellos también
contemplaron la gloriosa vista de las olas montándose, y las poderosas paredes
de agua levantándose para formar una senda seca que atravesaba el mar. Cuando
las personas vieron esto, ellos debieron de haber gritado, “Miren, Dios ha
usado e

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